Hoy en la mañana amanecí de buen humor -como siempre- y llegue a mi oficina de pasantías feliz -como siempre. Al rato llega un compañero de trabajo que he notado que -siempre- llega con cara de amargura al trabajo y al que decidí empezar a molestar con un extra-efusivo-consupersonrisaincluida: BUENOS DÍAS :D (creo que ya se están empezando a acostumbrar a mi en la oficina porque la gente me sonríe cuando los miro para darles los buenos días). Fue lindo cuando el amargado me vio, se paró en mitad del camino puerta-escritorio y me hizo una reverencia sonriendo: buenos días!
Acoto que realmente no es amargado, simplemente no es un mornin’guy. Me da igual parecer un libro de autoayuda ambulante, creo que es lindo ser feliz.