Mi hermano y mi cuñada aprovecharon las vacaciones para hacer el primer viaje de carretera como familia de 4, así que se fueron a Margarita en carro. Aparentemente mi sobrino 1 -favor observar niño enterrado en la arena- anda como un loco corriendo por la playa, haciendo de las suyas, y de pronto le dijo a mi cuñada: ¡Estoy feliz mami, estoy feliz!
Digamos que a sus dos años ya sabe como derretir a sus padres fácilmente. Mi sobrino 2 aún no habla, pero bueno, cuando te ves así las palabras sobran -la observación excesiva puede causar que mueras de amor.
Entonces, eres una compañía importante y decides hacer una película de juguetes que hablan. Se te ocurre agregar un personaje basado un juguete “clásico” inexistente. Digamos que te llamas Pixar… qué haces?
Pues claro, creas un comercial falso de dicho juguete en los 80.
Mi sobrino mayor está obsesionado con Toy Story y sus malcriadores padres le compran los juguetes que encuentran de la peli, pero no creo que este oso esté entre los planes de mi hermano.
Tía, te miraré con amor por tiempo indefinido para hacerte creer que me hacen gracia las muecas de loca que pones cuando me hablas con esa vocecita tan chillona que tienes… no lo intentes, Jorge el Curioso es más entretenido.
Extraño a mis gordos… al de tamaño normal de un niño de 2.5 años y al gigante que a sus 6 meses casi lo alcanza.
El mayor de mis sobrinos ama disfrazarse, excepto en Halloween cuando le compraron un atuendo de calavera y huyó -todo malo es cobarde.
No sé que pasa que últimamente ando todo el tiempo cansada, queriendo dormir, ver películas, cualquier cosa que no requiera esfuerzo. Me quedo tiesa pensando en las cosas que debería estar haciendo mientras no hago nada.
Hoy me estaba quedando dormida en el sofá con mi sobrino de meses en brazos. Me quedé dormida efectivamente -luego de que mi hermana cargara al pobre bebé- y ni los gritos de mi sobrino mayor, ni el hecho de que lo hayan mandado a pincharme mientras repetía una infinita cantidad de veces “velo” pudo conmigo.
Estaba contando con una foto de mi sobrino con su disfraz de esqueleto, pero mi cuñada me contó que no hubo forma que se lo quisiera poner. Menos mal que mi hermano salvó la patria con su cuento para llenar este espacio:
Entra el hermano en cuestión a una tienda en U.S.A. de esas que venden artilugios para fiestas días antes de Halloween a preguntar por “cosas de navidad”. El vendedor no se conformó con reírse en su cara sino que además gritó: hey, este tipo esta buscando cosas de navidad!
Oh, como quiero a mi hermano, pero como me hubiera gustado verlo metido en esa tienda llena de calabazas y zombies de plástico preguntando por “cosas de navidad”.
Jajajaja ese “mami, pero que molleja” sonó hasta terapeútico jajajaja
Nosotras señalando lo que es un codo y una rodilla y ella pidiendo uñas y pestañas, si no intervenía en cualquier momento escuchaba: …y el apéndice?
A mi sobrino le pusieron su nombre en honor a sus dos bisabuelos médicos -cero presión. Tal vez no llegué hasta allá, pero nadie podrá decir que no conoce de anatomía.
(Nótese como se me sale lo maracucha al final, desde el fondo de mi ser.)